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Crónica del Porsche 924 Turbo Targa que jamás se produjo en serie

En el evento automovilístico de Frankfurt de 1965, Porsche reveló su primer 911 Targa. No era un convertible convencional ni un coupe clásico. Representaba una fusión de ambos, dando origen al primer descapotable seguro globalmente, con una jaula de seguridad integrada. El apelativo era un homenaje a las victorias de la empresa en la célebre Targa Florio. Posteriormente, el formato targa se adoptó en otros modelos, como el 912 y el 914. No obstante, hubo una variante que estuvo muy cerca de entrar en línea de montaje: el Porsche 924 Turbo Targa.

A lo largo de los años 70, debido al entusiasmo provocado por la versión Targa del 912, percibido conjuntamente con el 914, una iteración Targa del novedoso 924 parecía el avance natural a seguir. La gestación inició en 1977. Paralelamente, el 924 Turbo se encontraba en etapas finales de desarrollo y, hacia 1979, se comercializó. Con 170 HP y una celeridad máxima de ​​225 km/h, contribuyó a disminuir el vacío existente entre la edición estándar del 924 (125 HP) y el 911 SC (180 HP).

Así, conservaba una deferencia apropiada respecto al Porsche 911 y a la vez satisfacía a aquellos compradores cautivados por la idea de un diseño de transeje, pero que declinaban adquirir un 928 propulsado por un V8 ​​de 4.5 litros y 240 HP.

El anhelo de más fuerza para el Porsche 924 era palpable

Desde su aparición, el Porsche 924 despertó unánime consenso entre los reseñadores de aquellos tiempos y medios especializados: el bastidor soportaba un mayor rendimiento del que proporcionaba su propulsor original de 125 HP. Atendiendo estas solicitudes, Porsche introdujo una variante Turbo que, según apuntaba un anuncio de la época, utilizaba “el turbocompresor de gases de escape, un recurso comprobado tanto en competición como en producción serial con el 911 Turbo”.

Los ingenieros de Porsche ejecutaron modificaciones contundentes en el propulsor EA 831 aspirado naturalmente de cuatro cilindros y 2.0 litros del Grupo VAG, incorporando la inducción forzada. Aunque el propulsor ya había sido perfeccionado para el 924, las alteraciones en el motor Turbo significaron un avance significativo. Inicialmente, su flamante culata, compuesta de una aleación de aluminio con elementos de silicio, era resistente a las altas temperaturas producidas por el turbo.

De igual forma, se reformó la cámara de combustión y la ratio de compresión descendió de 9,3:1 a 7,5:1. Se instalaron válvulas de escape de mayor tamaño y bujías de platino reposicionadas al lado de la admisión, optimizando el proceso de ignición para ajustarse a las propiedades distintivas del Turbo.

Hermano menor del Porsche 911 Turbo

Los diseñadores sitúaron un turbocompresor KKK 26 inmediatamente contiguo al múltiple de escape, conduciendo el flujo de la inducción forzada a través del conjunto propulsor hasta arribar al lado de admisión. Esto minó el espacio disponible en el compartimiento del motor, precisando reubicar tanto el alternador como el sistema que comanda los faros retráctiles.

Además, implantaron una innovadora unidad de ignición sin necesidad de servicio, una inyección K-Jetronic optimizada, un par de bombas de gasolina en vez de una sola y, como colofón, elevaron la capacidad de aceite de 5 a 5,5 litros. El fruto fue una ascensión del 36% en la potencia sutil hasta alcanzar 170 CV. En 1981, se lanzó una versión avanzada con 177 CV y un conjunto de equipamiento más exhaustivo.

El inédito Porsche 924 Turbo Targa

El origen del Porsche 924 Targa se remonta al 1 de mayo de 1977. Siguiendo la tradición de la firma germana, se designaron dos identificadores de proyecto: uno para las versiones con control izquierdo (941) y otro para aquellas con control derecho (942). Se contemplaron modelos tanto con propulsor convencional como con turbocargador en los esquemas iniciales.

Respecto al estilo, se exploraron múltiples propuestas para definir la silueta Targa con una porción de techo quitado de forma manual. Paralelamente, se concretaba un concepto revolucionario, incorporando una sección de vidrio que retrocedía de manera automática hacia la zaga. Este diseño finalmente cobró vida en el 911 Targa (993) años más tarde.

Finalmente, la elección recayó en una concepción más tradicional, dotada de un arco de seguridad. El prototipo del 924 Targa se construyó sobre la base de un Turbo de 1979, pintado en un llamativo blanco gélido con asientos revestidos en tartán. Contemplando la estructura superior del prototipo, evoca la del 924 cerrado, aunque presenta rasgos distintivos. Observándolo detenidamente, se aprecia un arco que abarca alrededor de un tercio del techo superior, confeccionado en el mismo material que el fragmento Targa desmontable.

La suspensión del proyecto 924 Turbo Targa

Lamentablemente, la iniciativa del Porsche 924 Targa Turbo se abortó el 29 de febrero de 1980, conforme a lo documentado en la ‘Documentación de Prototipos de Desarrollo y Series de Autos’, debido a que los presupuestos estimados resultaron ser prohibitivos y la solidez estructural planteaba interrogantes.

Probablemente, el cercano debut del 924 en los concesionarios también tuvo peso en la decisión. La versión convertible del 924 era más atractiva a la vista, y los conocimientos adquiridos con el 924 Targa fueron incorporados al nuevo diseño del 944 Cabrio, que también era identificado internamente como 941.

Aunque se trate de un prototipo, esta pieza única que se muestra la sabrás apreciar como un ejemplar de serie, dada la integración impecable del diseño Targa y su minuciosa atención por los detalles. El vehículo apenas registra 328 kilómetros y ahora está en exposición en el Museo Porsche.

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