En el reciente Salón del Automóvil de París, Renault hizo un fuerte alarde de innovación y nostalgia al presentar el esperado Renault 4 E-Tech, un SUV eléctrico que evoca el espíritu del legendario Renault 4L. Este vehículo se lanzará al mercado el próximo año, marcando un nuevo capítulo en la historia de un modelo que ha dejado una huella imborrable en la industria automotriz a lo largo de más de seis décadas.
El Renault 4, conocido como un pionero de la movilidad accesible y práctica, se presentó por primera vez en 1961, un periodo en el que Europa se despertaba de las sombras de la Segunda Guerra Mundial y comenzaba a experimentar un crecimiento económico significativo. Las familias, después de satisfacer necesidades básicas como alimentación y vivienda, comenzaban a buscar algo más: un automóvil asequible que les permitiera vivir la libertad de desplazarse. En este contexto, el Renault 4 surgió como la respuesta ideal, combinando modernidad con soluciones innovadoras que democratizaban la movilidad.
Hablando de su diseño, el Renault 4 fue una verdadera revolución en su época. Presentado a los medios el 28 de agosto de 1961, su construcción modular y su diseño tipo “break” con carrocería de cinco puertas y un amplio portón trasero ofrecían un acceso sin precedentes. Medía alrededor de 3,6 metros de largo y 1,5 metros de alto, haciéndolo parecer compacto, pero su ingenio arquitectónico interior permitía que cinco personas viajaban cómodamente con la posibilidad de transformar el maletero, que tenía una capacidad de 480 litros, en un espacio de carga impresionante. Con los asientos traseros abatidos, el Renault 4 podía ofrecer hasta 1,45 metros cúbicos de espacio adicional, lo que lo hacía tan versátil que podía adaptarse a las aventuras familiares o a las rutinas cotidianas.
Por si eso fuera poco, el Renault 4 introdujo un concepto que revolucionaría la industria: fue el primer vehículo en utilizar la tracción delantera y el motor delantero en la posguerra. Esto no solo ofrecía una mejor maniobrabilidad, sino que su suspensión independiente también proporcionaba una experiencia de conducción suave y confiable. La reducción de costos de mantenimiento fue otro avance significativo, garantizando que los propietarios pasaran menos tiempo en el taller y más en la carretera, disfrutando de lo que su Renault 4 podía ofrecer.
En 1963, el Renault 4 llegó a España, donde comenzó a ser producido en la planta de FASA-Renault en Valladolid. Su presentación se dio en un momento de intenso crecimiento turístico y económico, lo que lo convertía en un producto deseado. El Renault 4 se ganaría un lugar especial en el corazón de los españoles, gracias a su asequibilidad y funcionalidad. Con un motor de 845 cc que entregaba 30 caballos de fuerza, podía alcanzar velocidades por encima de los 100 km/h, todo mientras mantenía un consumo de combustible eficientes. Este automóvil no solo era un medio de transporte, sino un símbolo de movilidad accesible, siendo vendido a un precio de 84,000 pesetas, lo que lo hacía asequible para muchas familias.
La conexión emocional de los españoles con el Renault 4 fue tal que rápidamente le dieron el apodo cariñoso de ‘cuatrolatas’. Este término, que emergió de su estructura metálica y sencilla, encapsuló tanto el espíritu práctico del vehículo como el cariño que le tenían aquellos que crecieron con él. Para una generación que anhelaba libertad y aventura, el “cuatrolatas” representaba mucho más que un simple automóvil; era un compañero de vida en un periodo de cambios y desafíos.
Así, a través de su rica historia y legado, Renault no solo ha lanzado modelos eléctricos innovadores como el Renault 4 E-Tech, sino que también ha mantenido viva la herencia y el espíritu del icónico Renault 4, demostrando que la pasión por la movilidad sostenible y accesible sigue siendo una prioridad fundamental en su camino hacia el futuro.El Renault 4L es un emblemático automóvil que ha marcado la historia del automovilismo, especialmente en España, donde su presencia ha dejado una huella indeleble. Las siglas ‘4L’, que adornaban su portón trasero, se convirtieron en símbolo de un modelo que, durante casi tres décadas, no solo se adaptó a la evolución social del país, sino que también se consolidó como un auténtico ícono automovilístico.
Desde su lanzamiento, el Renault 4L experimentó una serie de modificaciones cuidadosamente pensadas que mejoraron su rendimiento sin sacrificar la esencia que lo había hecho popular. En 1968, por ejemplo, se presentó una motorización más moderna y eficiente: el motor C ‘sierra’ de 852 centímetros cúbicos, acompañado de una transmisión de cuatro velocidades que reemplazó a la anterior de tres. Con el tiempo, el modelo fue evolucionando, incorporando un motor de 1.1 litros con 38 CV, frenos de disco y ese innovador techo practicable panorámico que muchos apreciaron. Estas actualizaciones no solo le dieron un aire más contemporáneo, sino que mantuvieron su funcionalidad y atractivo para una amplia gama de conductores.
La producción del Renault 4 abarcó a más de 100 países, con un total asombroso de más de ocho millones de unidades fabricadas. En España, las instalaciones de FASA-Renault jugaron un papel crucial, produciendo 800.000 vehículos, lo que representó un 10% de la producción total. Este modelo no solo era accesible en términos de precio, sino que también permitía a cientos de miles de familias disfrutar de un coche versátil y moderno, ganándose el apelativo cariñoso de “el vaquero de los coches”. En muchos pueblos y regiones rurales, todavía es común encontrar ejemplares en perfecto estado, que evocan recuerdos y vivencias de varias generaciones.
Sin embargo, la producción del Renault 4 llegó a su fin en enero de 1993, aunque la valentía de sus líneas y su carácter atemporal nunca lo han abandonado del todo. La última unidad salió de la línea de montaje el 3 de diciembre de 1992, con la producción de turismos en España finalizada en 1989 y la de furgonetas en 1991. La razón detrás de esta decisión estuvo relacionada con nuevas normativas medioambientales más estrictas que requerían la inclusión de un catalizador en los vehículos.
Hay un anhelo palpable por parte de los fieles seguidores del Renault 4L y los nostálgicos de este ejemplar tan querido del siglo XX. En 2025, se prevé el lanzamiento de una reedición, aunque queda la duda sobre si esta nueva versión podrá captar la esencia, el diseño y la esencia de un modelo que se ha convertido en un referente en el mundo del automóvil. La historia del Renault 4L no es solo la de un coche; es la de una época, de un modo de vida y de un espíritu que aún resuena entre los amantes del automovilismo.

















